Voy tratando de recuperarme lentamente.
Rasco las paredes con las uñas
Me sostengo como gato.
Trepando lentamente, me vuelvo oscura.
Fría como tempano de hielo,
Luego me derrito, voy de lo caliente
a lo frio.
Continuo subiendo, lentamente,
soy aire me elevo,
choco con traer la arena del taíman
siempre con las horas a cuestas,
me suspendo.
Sosteniéndome de las lianas de mi
cuerpo, son mis venas,
mis arterias.
Lo simple y lo compuesto,
que se vuelve fragmentario
Sutilmente fragmentario.
Me corta como navaja,
Me despedaza.
Luego de estar así, tirado en el pasto
sentimental no vuelo.
Floto entre los muertos,
revivo me vuelvo atomizador
roció el mundo.
Me baño con vainilla
suelto mi cabello me vuelvo
sangre de corazón rotos.
Así voy sumergiéndome en
ciencias claras, marrones y traslucidas.
Dormidamente me situó entre la calma
y la respiración.
Jalo aire,
me doy un lapsus,
siento la magia,
recobro la memoria.
Mis pétalos son elotes jiloteando
en un laberinto de esencias
semi desnudas.
Rompo el silencio,
ahora son un mar de palabras
que vuelven a retomar su vuelo,
surco los aires, en desbandada
y airosa abro mis alas, me tiro al olvido,
me voy lejos, perdiéndome, siempre
así, como garabatos y juegos de niños
que se mezclan en este proceder de espejos semi cortados,
llenos de invisibles ganchos que los
arrastran hasta envolverlos en una maya de tiempos.
Así me voy diluyendo entre las horas de un reloj sin segunderos.
Mientras me paseo entre los once de la noche y el oscuro de un templo. Las sombras cabizbajas me recitan versos y en medio de la nada yo pierdo mi momento.

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