Abyecta la entrada a tu púlpito de rubor y de espera.
Aquí te aguardo calurosa y sonrojaba como manzana roja
caminando por la carretera que dejaron tus bits
códigos binarios, sereales de matemáticas y raíces cuadradas
que formularon los pensamientos de esta elástica forma
de estar y no estar.
Abyecta voy subiendo las escaleras de los peldaños de tu cruz
y tu campo de espinas, que rasgan mi corazón que sangra por ti,
pero aun así, mi amor, este éxtasis no se compara a
ese momento de pleno encuentro, donde vuelo contigo
alejándome de este mundo y cubro mis pies con la arena de la eternidad.
Abyecta. Suspiro por ti, me dejo ir, me dejo adentrar a tus catacumbas.
en donde los rosarios y las cuentas rosan mi piel desnuda.
amándote, así en este encuentro metafórico y estético, principio
innegable de coronas y espinas, rosas de nubes determinadas
a estar en este encuentro.
Abyecta. Bancas de iglesias y de templos, libros sagrados de amores
de sentires, de razonamientos.. que tan solo me dejan ver que
antes de caminar, he comenzado a gatear como una niña pequeña
que te necesita... necesita mucho. Si demaciado y mientras te contemplo
juego con mis juguetes, juguetes peculiares de este mundo frágilmente
esbozado por un pintor de lienzo rebosado de alegría. ¿Quien? si no
tu para buscarme y encontrarme jugando a las canicas. aquí tirada de pansa
con la barriga al suelo, amándote, si aquí, deseando que me ames tanto por
mi inocencia, por mi alma, por mi, pero al abrir las manos para darte
mis regalos, las encuentro vacias, porque eso que como niño sin dinero
quería darte, llegue a la conclusión que ya... si ya te pertenecía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario