BIENVENIDOS

16 jun 2012

GENESIS Y EVANGELION


Encuentro celestial, bipolar y eterno,
Lleno de contradicciones emblemáticas y autenticas,
Sumergidas entre hisopos de algodón  y de miel.

Génesis  de tiempos sin tiempo,
De generaciones ahogadas  entre el alcohol y la ansiedad,
Suspenso suministrado de pequeñas ilusiones,
Que vuela y revoloteando entre farolas descompuestas.

Como esta sociedad cautelosa y temerosa de sí misma,
Así es el ansia de nuevas juventudes,
Así son sus deseos cabalísticos y místicos,
Llenos de saberes entre cruzados por el corazón.

Corazones llenos de alba y de nocturno,
Canciones peculiares y eternas que se balancean,
En este preguntarse en el tiempo.

Cánones de belleza y batallas rotas,
Trasgresión de los sentidos que se colapsan y se constriñen,
Fin… canta el poeta muerto,
Fin de fines, fin de milenios.

Génesis de misterios insondados, de presagios,
Y de gurús muertos, de vasijas pequeñas,
De grandes pendientes culturales.

Así es esa poesía inacabada,
Como esta Génesis y Evangelio,
Que culmina por adoctrinarnos,
Que termina por suministrarnos nuestras dosis;
De goce y dolor que solo puede causarnos la vida,
Que solo no puede soportar la muerte.

Más en este génesis y evangelion,
Los acordes se mezclan y ondeando. 
Como en esa canción mesiánica
Que se llama religión,
La cual me la infundieron hasta penetrarme.
Hasta llenarme los huesos de sus falacias,
Y que ahora tan solo el tortuoso rosario,
Me causa cierta repulsa acompañada con desdén
Y odio.

Pero me dejo de atormentar, para luego pasar al placer,
Ese placer dulzón y desentrañado que medan tus besos.

Esos besos, fríos y palatinos que culminaron,
Por enyerbarme todo, hasta volverme  esto que soy.
Esto que fui y seré…
Un esqueleto en vida, viviendo la vida ajena,
Siempre preguntándome por una rosa o por el sexo.

Más antes de concluir esta  poesía,
Esta que intenta sin haber estudiado letras,
Confundirse entre viejos poemas taciturnos,
De poemas melancólicas,
Me despido pensando en Platón,
Ese  maniático y compulsivo filósofo,
Vejador de poetas muertos,
Aun que el bien que escribía poesía en silencio,
Sin llegar a reconocer, que la pluma se  hiso para eso,
Y el culo para coger.

CANTARES Y PETALOS


Los pétalos de tu boca son el emblema de mis pretensiones,
A ellos les canto mil canciones de un acorde cada uno de ellos,
Y en esos saberes añejos, escondo los delirios más viejos
 De mí abatido y fatigoso corazón.

Mas  tus labios son corazas, son la avidez bien amada,
De animales  salvajes y silvestres que quiero desentrañas,
Pero  el choque taciturno, es encuentro, es deshielo,
Y  tus ojos negros y profundos me invitan de nuevo a soñar.

Yo me deslizo entre tus  curvas y bebo de tu néctar de jazmín,
Y me arrojo a tus brazos, como un pedazo de papel al viento,
Con la certeza y fantasía de que algún día volare,
Así tu encuentro es furtivo y presuroso
Mas como en toda aventura, yo me dejo llevar.

Y  disfrutando de este encuentro,
Yo me prendo de tu cuerpo y recorro las estrellas,
Me oculto entre tus senos y habló con tu pubis,
Me diluyo entre tu  sombra y me sumerjo entre tus pies,
Te penetro con mi pene y te hago musitar.

Luego el tiempo pasa lento,  yo te abrazo y te muerdo…
Me refugio entre tus senos  y adormezco mis deseos,
Me convierto en un feto y reposo junto a ti.

Hasta que el alba nos encuentra bañados en sudor,
Entre sabanas de seda hacemos el amor,
Este acto de deseo, tan carnal tan somero,
No es para mí más que el  encuentro de dos cuerpos
Que se aman y se dejaron llevar,
Por la calentura sin tiempo, por el tiempo sin ardor,
Por el ansia el desvelo, gozamos del amor.

ENTRE EL DESEO Y EL ENSUEÑO


Se escapan de mí. A lo lejos y en silencio;
Sin que tu amada lo perciba te veo,
Observo tus labios que se mueven lentamente,
Me muerdo los labios  y te deseo.

Tú me observas, y ya no puedes contener el mirarme,
El desearme…

Tus ojos arden en un sueño trémulo, en un sueño
Húmedo que nunca pronunciaras abiertamente,
Tan solo en tus sueños la imagen de mi cuerpo  desnuda
Siempre está presente.

Yo siento lo mismo y evado cuanto puedo pensarte,
Trato de desviar mi mirada, observar cualquier cosa.
Controlo mis impulsos, mis pezones que se existan al mirarte,
Pero  el sueño profundo es inevitable,
Y en él, encontramos un refugio para amarnos.

Aquí, soy libre de mis culpas  y remordimientos,
De mi misma y de mis miedos.

Luego tardos días en volverte a mirar,
Me refugio en la lectura de autores casi muertos,
Y distraigo a mi cuerpo con posturas de deseo.

Te siento cuando pensando en mi satisfaces tus deseos,
Y escucho tus gemidos en el viento,
Tú me sientes igual a mí,
Sabes cuando estoy pensando en ir de nuevo a tu encuentro,
Y volver  a satisfacer mi mirada con tu rostro.

Más ni tú, ni yo sabemos porque sentimos esas cosas,
Tu sabes que no es lo más  usual o correcto,
Así que procuras evitarlo cuanto puedes,
Pero muchas veces no puedes controlarte.

Y tus ojos nueva mente encuentran el refugio de mi  iris,
Y perdiéndonos en un instante fugaz,
Volvemos a la realidad que nos impide vernos
Pero en mis sueños, tu cuerpo está presente,
Y  satisfaces mis deseos;

Me tomas de mi talle, me besas los pezones,
Me muerdes los labios y disfrutas que te toque,
Me induces, me llevas, me haces volar,
A un paraíso de placeres jamás imaginados.

Y lentamente danzas con mi cuerpo,
Me tocas las piernas y me besas los talones,
Luego subes lentamente, rosándome el cuerpo con tu boca,
Me sostienes las manos y aprietas mis dedos,
Tus caderas están cerca y yo siento tus muslos grandes,
Aprietas mis caderas, reposando tu miembro ardiente
Entre mis piernas.

Y en pleno éxtasis, un gemido sigiloso se fuga de mí ser,
Hasta dejarme vencer por el ansia vaporosa,
Te siento, me sientes. Y en ese intermedio de paz,
Me dejo vencer ante el latido palpitante de la excitación.

Luego despierto, mis mejillas están ruborizadas,
Todo ha sido un sueño.


Dejo  pasar el tiempo, aquietando mi pasión.
Tú sabes lo que pasa, pero ni tú ni yo diremos nunca nada,
Tan solo el silencio nos guarda del error,
De dejarnos por una noche llevar por la pasión.