Estoy aquí.
En medio de las balas de tu cuerpo,
de esta santidad esbozada en todo mi cuerpo,
que quieres que haga, no puedo.
Pero te deseo de esta forma irracional.
Es entonces que floto en mis pensamiento.
Quiero tenerte...Eso, eso es indiscutible.
Amarte hasta el amanecer.
Vencerme, sin miedos.
Entrega total de pergaminos de sal y cobijos salteados
con mantequilla, Porque es así como los poetas amamos,
intensamente y en libertad. no nos gusta la tiranía del tiempo...
Por que eso me limitaría a disfrutar de la redondez de tu ombligo,
de tu piel lisa y fresca o me turbaría de mirar la profundidad de
tus ojos en mar inhóspito y selvático.
Estoy aquí.
En medio de la liviandad de tus caderas,
de la indecencia de tus piernas, de la profundidad promiscua de tus
valles, tus entrañas nósticas subliman todo el paisaje,
extasiado viajo por el esplendor místico de tu sendero,
elevándome en este ser que se acerca cada vez más a ti,
queriendo volverme un Ángel y cubrir tu cuerpo desnudo
con el calor de mis alas, en un abrazo infinitamente deshumano.
Porque si tu y yo fuéramos humanos... no seriamos
amantes del silencio de las cosas de suavidad ligera y tenue
que solo el alma puede sentir, percibir, amar, desear,
pues solo lo que se entiende así, con las fibras del sentir
puede ser expresado por la propia inspiración divina.
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