BIENVENIDOS

28 jun 2015

ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO





Roto. Quebrado. Simplemente este poema es para ti.
Mi hermana, mi otro yo oscuro, blanco, mestizo,
Sutil, así eres tu blancamente oscura, delicadamente siniestra,
llena de temores viajas a través de la tierra.
Arremangándote las alas, enrollándolas en pedestales de piedra o  de madera.
Subida en troncos tratando de encontrar la eternidad perdida.
Adán
Eva.
El silencio del universo que se precipito en una guerra.
Luz o tinieblas. Somos la contradicción. Perdidamente enamorados,
llenos de lujuria y deseos encontrados.
Yo la luz del día la grandeza de dios, la conciencia.
Tu, las penumbras, la oscuridad, el desanimo.
Tu y yo caídos los dos, en este enamoramiento sin razones,
bien y mal dándose besos a ocultas de los ojos humanos.
yendo y viniendo, confrontándonos una y mil veces.
Peleando, pero aquí en lo oculto.
No somos sin tu ni yo. No somos ni buenos, ni malos,
Simplemente nos amamos. Nos necesitamos.
Arriba, abajo. Nos buscamos, nos deseamos.
Pero ni tu niegas tu procedencia, ni yo renegare de la mía.
Tu destrucción, desesperanza, sigilo, frialdad, exterminio.
Yo vida, agua dulce, bondad dulce, enarbolada de flores enraizadas en el cielo.
Tu y yo...
La nada. colapso total. confrontación parcial.
No existimos... somos los coloquios del fin. Y cuando triunfe el amor.
Ese día no existiremos ni tu, ni yo. principio y fin de esta historia
que comenzó hace mil y mil y mil y mil años mas mil, por mil.



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