Ágora. Templo de expiación de culpas.
Eso eres tu para mi, siempre de rodillas, siempre suplicando,
siempre rezando.
Con el rosario en la mano, siempre lacrimosa,
siempre llena de tormentos, de luchas, de aspavientos.
Ágora. Eso eres tu para mi. Agua bendita de curación, de sanación,
casi santa, casi mística, llena de peculiares vericuetos,
de enredos, de laberintos, de arboles de sentimientos,
de frutos de sanación para mi alma, para mi cuerpo.
Ágora, Oráculo de Delfos. Manantial de mantras.
Secuela de sentimientos nunca terminados de comprender,
así, contradictorios, como el mismo camino de lo amado,
que piedra a piedra sobre un camino amontonado, va recorriendo
el sigilo de la paciencia. Silueta desdibujada de lo que no se
entiende más que aquí, viviéndolo, viviéndote, viviéndome
yo en ti.
Ágora, eso eres tu para mi. Fuego de purificación. De encuentro.
Muerte y renacer, resurgimiento que como el ave feniz,
surco las cenizas del viento para traer de nuevo las brazas
de lo que no fue. Pues tratando de ser, se perdió en ese limite
de florecientes entierros que cobijaron nuestros mares callados
en donde tu y yo, tan solo fuimos estatuas.
Estatuas de sal, de este ágora que no fue templo, ni santidad, ni agua bendita,
ni purificación, ni fuego, ni lagrimas, ni estatuas de sal... Ni nada...simplemente
fuimos, las hojas de un texto más de esta historia universal, que se bifurco
entre el bufón y el rey, de una doncella que sacrifico, su don y su poder
en aras de libertad.
Um feliz e precioso dia. Parabéns pelo belo blog
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