BIENVENIDOS

1 dic 2013

JARDINES


Observo el jardín desvencijado de mis pensamientos. 
Serena y con cautela me acerco. Recorro todos los pasadizos que lo conforman. 
Su totalidad me aterra. No quiero admitir lo que hay dentro de ese sarcófago de la muerte,
Pero me hago presente hasta encontrar entre sus fauces, un corazón de cristal, enmohecido.

Me adentro a su sentir, logro dilucidar las caóticas confusiones sensoriales que me aquejaban,
Las dejo ir. Y... vuelan como mariposas o polillas nocturnas, Todas desparramadas buscando la luz del sol. 
Después de un rato, me convierto en estatua de sal, y espero...
Espero...
Espero...
El silencio se hace profundo y como unos zumbidos aturdidos, me vuelve a la realidad.
Observo el jardín desvencijado de mis pensamientos.
Me sumo en sus arenas palpitantes y voraces. 
Nocturnas y diáfanas como la noche misma. 
Sus garras me penetras. Hielan mi corazón.

¿Cuál? como te atreves a preguntarme ¿cuál? 
Ese corazón de cristal enmohecido y diminuto, que se quedó ahí. 
Aguardando tu regreso...aguardando tu partida...aguardando tu nostalgia. 
Pero profundizo en esta filosofía de poca monta, de bares y tugurios de mala muerte,
En donde vengo a ahogar mis penas con el elixir de su oscuridad, mas nunca el de su embriaguez caótica. 

Miro el desvencijado jardín de mi memoria.
Cautiva con un pensamiento tridimensional que se biparte como en una serie interminable de Fibonacci. 
Me vuelvo diminuta, desaparezco. Crezco... perezco..

Como la perennidad misma que deambula en cualquier callejón, 
Así llegue hasta aquí, contratándote para que me dieras tu amor corrompido y seductor,
Y en medio de tus piernas, perder la última gota de razón y cordura que queda en este...

Jardín desvencijado de mi memoria y mis lamentos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario