Dejaste todas las
luces encendidas para que yo llegara a reposar en tu regazo.
Mas mi orgullosa
cabeza no me dejo ver, más allá de lo que mis ojos mortales
No quisieron
entender.
Dejaste todas las
luces encendidas para que yo entrara sin remanso.
Mas mis piernas harapientas
y cansadas, no quisieron proseguir su andar,
Mi cansada cabalgata
hizo presa y mermo mi andar.
Dejaste todas las
luces encendidas para que yo no te encontrara en medio de la oscuridad.
Mas mis brazos no
pudieron sostener tu candil y me quede en profunda oscuridad,
Y mis brazos se cansaron,
y mis piernas ya no anduvieron
Y mis ojos ya no
vieron y tú te cansaste de esperar.
Por eso ahora, ya
no veo, ya no ando, ya no sostengo mi vital humanidad,
Pues al irte tú de
mi lado, te llevaste tus velitas y me quede en oscuridad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario