De
coloridos y pintorescos paisajes palatinos.
De
amores que se fundieron a la existencia de nuestros corazones,
Con
ese “dejo de que no pudo ser”.
Mañana
fresca y matinal, de puntos sin comas,
De
tintas sin plumas fuentes que escriban,
Que
inspiren la vivencia nunca vivida,
El
recuerdo nunca esbozado,
La
memoria frágil y marchita.
Mañana
fresca y matinal, sin primaveras u otoños cansados,
De
mecedoras que se columpien con el viento,
Y
tendederos llenos de ropa a medio secar,
De
niños corriendo con sus pelotas y sus aros
De
viejos y de jóvenes que observan el paso de los años.
Mañana
fresca y matinal, de pensamientos furtivos y certeros,
De
hojas sueltas que se las lleva el viento,
De
lluvias y de gotas de agua turbia,
De
mensajeros divinos y de mensajeros terrenos,
De
garzas y de flamingos,
De
trinares y de silencios.
De
silencios que se ahogan en el viento,
En
el viento de esta mañana matinal.

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