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24 feb 2012

LA PIEDRA Y LA IGUANA


En una piedra una iguana
Verde como la esmeralda,
Debajo de la piedra me encuentro yo,
Recargada pensando,
¿Qué eres tu iguana de ojos de lagarto?
Acaso un recuerdo del tiempo darwiniano,
Un reflejo de lo que en evolución perene
Tomo forma un día de abril o de mayo.
O acaso eres el recuerdo de viejos lagartos marinos,
Que con el tiempo se encogieron
Hasta refugiarse en tu recuerdo insoluto.
¿Cómo es tu vida iguana de escamas multiforme?
A caso sales en el día
 A beber de los rayos tiernos de un sol cansado
Por qué tienes frío.
A caso el hambre te aqueja y por eso sales de tu nido,
Pero tú tan solo:
A largas tu lengua y casas a algún insecto distraído,
Me miras con tus ojos uno para un lado y el otro para otro,
Miras desenfocadamente,
Luego caminas entre la piedra caliente,
Y te vuelves a detener soñolienta
Abres tu hocico aburrida y hambrienta,
Sacas tu enorme lengua,
Te falla la puntería y pierdes a tu presa,
Caminas de nuevo en la piedra caliente,
Hasta volver a acomodarte dónde comenzaste,
Me miras y te agachas divertida.
¿Eres feliz iguana sobre la piedra?
Te pregunto mientras acaricio tu cola larga,
Tú me miras y bostezas inmutable,
Con un ojo me miras,
Mientras con el otro pareces dormida.
De repente me paro de mi asiento confortable,
Y tú te deslizas velozmente entre la piedra,
Te vas agitando tu cola y tus caderas,
Y te pierde entre el inmenso paisaje.
¿A dónde vas iguana verde distraída?
Te llamo incesantemente amiga mía,
Pero tú ya te fuiste con el día.
 

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