BIENVENIDOS

23 nov 2011

REQUIEM



Gloria,
 Inerte de derrotas imborrables,
De deseos incompletos e insatisfechos.
Gloria,
 De  errores taciturnos y magnánimos,
De abominaciones y de cuentos infantiles.
Gloria,
Que alcanzas con la muerte,
El valor nunca alcanzado con la vida.
Gloria,
 De un vaso de vino y guirnaldas de rosas,
De exámenes de conciencia inmortalizados
En las sienes y en las memorias.
Gloria,
 De amaneceres y de anocheceres vividos,
De castas mujeres
De prostitutas y de arrabales.
Gloria de pecados,
De atavíos, de mórbidas voces que nos llaman,
De fantasmas que se cruzan en nuestros caminos
Y con sus dedos nuestros nombres aun proclaman.
Gloria,
De clamores y de cantos divinos,
De planicies, de tundras y manglares.
Gloria,
De poetas, filósofos y corderos,
De artistas, músicos y andares.

LA PROFUNDIDAD DEL MAR


Sumergido en la profundidad,
Surjo como el arrojo mismo.
Me elevo,
Mis alas no tocan el suelo
Y veo,
El azul profundo del silencio
Que se mescla entre azules oscuros
Y la luz que entra,
Como en una bocanada de humo.
Mezclándose,
Diluyéndose,
Separándose,
Volviéndose uno
Y un compuesto.
Pensamientos místicos que me llaman.
Que me inundad,
Que me aclara.
De donde voy y a donde vengo,
Viento,
Siento como acaricia mi cuerpo,
Mis alas no se detienen,
Más se extienden,
Tan fuertes y frágiles,
Tan llenas de esa arrogancia
Que tan solo caracteriza al vuelo.
Soy la gaviota que surca un mar en calma,
Un mar profundo y leyendario
Lleno de arrecifes y de existencias.
Doy un giro y retorno
A encontrarme con la inmensidad del cielo,
Despliego mis alas y acaricio las alturas
De este altiplano escondido en el silencio.
Soy el aire de los dioses y el jilguero.
Vuelve mi canto y recobro el vuelo,
Voy y vengo.
Y de la tierra me desprendo,
Vuelo lento y sigiloso contemplo,
A los yaquis que festejan a sus dioses en el suelo.
Surco la profundidad del templo,
Y me desvanezco entre el incienso,
Y como narciso amanezco
Soy los cantos de una voz que ahoga en el aire,
Surge una mañana fresca.
La  gaviota que en el mar se pierde
Y en el noctambulo peregrino se goza,
Entre tréboles y abedules,
Soy el fantasma del ancestro
Que en los rayos del sol se asoma
Y se desvanece entre las nubes y la aurora.
Vuelo y luego me detengo
Aquí,
En esta ansia que me causa el vuelo,
En este sentir sintiendo el viento,
¿Por qué vuelo?  Vuelo para saciar mi ansia placentera,
Para decirle adiós a los Dioses que me esperan,
Para huir de la inmensa tempestad y de la guerra
Para irme contigo mi dulce compañera
Para encontrar refugio en otra cordillera.

8 nov 2011

ROSAS SECAS


Cada rosa seca,
Es una lágrima por nuestras decadencias,
Esa decadencia febril y estéril,
De tiempos sin brillo.
De tiempos sin sol,
Ni crepúsculos.
Tiempos de parias del mundo.
De un mundo oscuro,
Exánime,
Desierto,
Sin fines últimos, ni primeros.
Cada rosa seca,
Es una madre sin parto,
Un hijo  sin gloria y sin consenso
Eso somos los humanos modernos,
Tan solo unas rosas secas,
Marchitas, oscuras y mohosas
Expuestas en un florero
Que llamaremos mundo.
Viviendo en abstracciones
 Platinadas y nocturnas.
Y tratamos que nuestros amores
Sean eternos y sinceros.
Pero al final tan solo somos;
Un manojo de rosas secas,
Que quedaron en este mundo.

CABALGATA Y ANDARES


CABALGATA Y ANDARES
El sol ardiente cabalga en nuestras sienes.
El paso es lento…
 Y azarosas son nuestras pisadas.
Luego caemos, entre la polvacera
 Y nos alzamos estoicos guerreros.
Andamos…
Siempre a delante,
Siempre en un instante.
A nuestro alrededor unos cuantos huesos huecos
De otros que al igual que nosotros
Se perdieron,
En ese,
 Sueño americano que no llega.
Lentamente rasguñamos la tierra
Y nuestra agua se convierte en arena,
Y nuestros sueños se convierten en serpientes.
Que nos pican,
Que nos matan,
El desierto es un mar muerto,
Yerto, Seco,
Árido y deshabitado.
Como nuestras ideas de abandonar nuestra tierra,
Como nuestros sueños ensangrentados y quebradizos,
Somos débiles dice el cojo,
Somos fuertes dice el siego,
Somos tontos dice el manco,
Pero hay vamos,
 Siguiendo nuestros sueños de despojos.
Sueños de libertad y de pobreza,
Sueños de conseguirte tu casita
María amada mía,
Que yo llevo en mi alma mi rosario.
El rosario del alma mía,
Rezo,
Luego duermo y me despierto,
Escucho a los coyotes aullar a lo lejos
Y los zopilotes que vuelan en lo alto de nuestras cabezas.
Pero seguimos…
 Caminando lentamente,
La arena se mete entre nuestras piernas,
Nuestro paso es seguro y sin fronteras.
Somos los migrantes
Los desterrados de otras tierras,
¿Por qué no llueve?
¿Por qué se secan nuestras siembras?
Migramos para que nos alcance,
El mañana,
Migramos para alcanzar nuestra alborada,
Secos,
 Como este desierto,
Secos,
Como este incierto,
Así son nuestros pasos,
Frígidos y sediento.
Migrantes y braceros,
Esos somos,
Unos caminantes sin camino,
Vamos…
Pues vamos haciendo nuestro propio camino.
Un camino sin acotamientos,
Solos y en penumbras hay nos vamos,
Un paso más y luego el otro.
Lentos…
 Lentos vamos caminando los que no somos,
Los nos  fuimos para el otro lado.

MEZCLA DE PLACER Y DOLOR.


Tócame. Deja que tus manos acaricien mi flor,
Mete en mí el oscuro dolor del arrepentimiento.
Cúlpame, ¡Sí amor!
 Cúlpame de tu deseo,
De tu lujuria y pasión.
Que yo seré tu pecado y tu mi pecador.
Deja que tus labios lascivos
Se humedezcan con mi voz.
Que yo seré tu pecado y tu mi pecador.
Por eso yo te digo, Tócame.
Arranca de mí los suspiros
Que mi alma ha guardado
En el fondo de mi ardor.
Que yo seré tu pecado y tu mi pecador.

2 nov 2011

CRUZ


Cruz de fuego y  dinteles rotos,
De fobias y de mentiras,
Do rojos atardeceres
Y de lúgubre capillas.
Cruz de sacrificio vagabundos,
De orificios ensangrentados,
De  sacerdotes profanos,
De niños cual sus pecados
Enjuagan
Con lágrimas en sus ojos.
Cruz de fe marchita,
De beatas bien vestidas,
De pobres y andragientos
Que te rodean a las orillas.
Cruz mutilada y roída,
Que oyes nuestro despojos
De lo que es nuestra inútil vida
Vamos arrastrando como rastrojos.
Cruz de lamentaciones,
De tristezas y de enojos,
Que enmarcas en tus antojos
La culpa y la agonía.
Cruz de melancolías,
De dolores y de penas,
De hipócritas idolatrías.
De santos que no son santos,
Y de papas faltos de toda ética y justicia.
Cruz ensangrentada y rota,
Ausente de Cristos y de alabanzas,
Carente de mártires y de monsergas.
Cruz de un rito enfermo
Manejado por dinero,
De una iglesia que decae
En la pederastia y la ira.
Cruz de ilusiones falsas
Y a tus pies se escucha el llanto,
De nuestra madre María.

CANELA Y FLOR


Canela y flor de luto.  De un luto largo,
De ojos negros y cubiertos por el llanto.
De cajas llenas.
De cajas vacías.
De dulces penas.
De velas apagadas o prendidas.

Canela y flor de azares negros.
De rosas secas,
De rosarios.
De silencios  y de escarnios.

LA CASA DE LOS MUERTOS


No existe el mañana en la casa de los muertos,
Solo existe eterna oscuridad.
Ella reina, esa es su casa,
Su casa colmada de narcisista soledad.
Aquí yacen los recuerdos hechos polvo,
Hechos rostros sin putrefacta.
De  los huesos les cuelgan los pellejos,
Y sus dientes podridos huelen a humedad,
Los gusanos se pasean por sus miembros,
Y las larvas subsisten en sus adentros.
Ellas ahora pueblan sus entrañas,
Cohabitan en pequeñas cofradías,
Guardando recelosas los secretos
De lo que fueron sus amargas vidas.
Esta es la casa de los muertos;
De los que nunca ha de mirar de nuevo el sol,
De los que no han de tocar de nuevo el piano,
Y en vida se los comieron otra clase de gusanos.
Esta es la casa de los muertos,
Donde habitan toda clase de engendros,
Donde no existen ni derrotas, ni festines,
Y mucho menos soledades o rondines.
Esta es la casa de los muertos,
De los que ya no tienen mente para meditar,
De aquellos que en el silencio del tiempo,
Por fin descaran  en paz.

RECONDITO INSIPIENTE

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En los recónditos escondrijos del pasado
La sombra plástica de tu recuerdo enmarañado,
Se funde y pulimentada sórdida en mía alma
Nada más para de nuevo abandonarte. 
En los recónditos insipientes de mi alma,
El alzhéimer hace tiempo que hizo su presencia
Y en momento de memoria yo recuerdo
El frio metal que se pasea en mis entrañas.
En el recóndito suspiro de ese hielo,
Tu presencia se funde escarmentada,
Y el olor de los higos ya maduros,
Me recuerda que en otro tiempo tú me amabas.
En ese olor tan pasajero e insipiente,
Yo te guardo muy adentro en mi memoria,
Y aun que el tiempo ya tú cuadro ha borrado,
Aun recuerdo  a tu cuerpo en mi alcoba.
Y te espero en mis pasajes ya pasados,
En las sombras de mi mente que te mira
Y en mis manos que abrazando tu recuerdo,
Aun te espera en mi mesa vida mía.

LA CIRULE Y LA NARANJA



Nos encontramos
En este respiro ocioso y profundo.
Somos.
La Aurora que nunca ha tocado la alborada.
Nacimos en ese,
Espectro de rosas ambarinas,
Mezclados con canela y  ron.
Y ahora vivimos aquí.
Enterrados en  los patios solitarios del vacío.
En los orificio solipsistas de nuestros amores disolutos,
En las cavernas  de nuestras amantes difuntas.
Somos.
 ¿Quiénes somos?
Somos la hiedra,
 La nostalgia, 
El encuentro nunca buscado,
El encuentro nunca deseado.
Ese,
 Que se perdió en las oquedades del pasado,
Ese,
Que galante se extravió
En las páginas de una historia no contada.
Somos.
¿Qué somos?
Somos los recuerdos de la lucha contra el narco,
Los muertos,
Los heridos,
Los dados de baja,
Los que ya no estamos aquí.
Somos.
 Los frutos de la naranja y de la ciruela pasa.
Somos el destierro y el fastidio,
El cansancio y el hastió,
La sangre nos riega,
Como los ríos riegan a los lirios en el lago.
Vivimos en la noche,
Entre sombras ásperas y malditas.
Entre recuerdos de piedra y canteras añejas.
Somos.
¿Cuándo somos?
Cuando somos los enterrados,
Vemos las estrellas y
Subsistimos,
 Subsistimos.
Esperamos,
Esperamos.
Nos cansamos, pero esperamos.
Cuando somos los invisibles,
Esperando a que nos encuentren.
A que nos revivían de nuestras fosas
Y nos saquen de estas gusaneras,
Solos aquí,
 Acribillados,
Escondidos,
Ocultos.
Esperamos a que nos encuentren.
Somos
¿Cuáles  somos?
Somos los  que día a día, desaparecimos
Inundan más las carencias inherentes de la muerte,
De este México ensangrentado,
De este México expropiado,
Roto,
Decadente.
Lleno de serpientes, lleno de balas,
Lleno de sangre, lleno de crucifijos y de cruces.
¿Cuáles somos?
Somos las tumbas,
Rojas, azules  y moradas
De los migrantes,
De  los sin tierra,
De los que caminando no tuvieron frontera.
De los que murieron dentro de su propia tierra.
Y los que a casa no pudieron volver.  

1 nov 2011

ADENTROS

Luminosidad de eterios fantasmas que cuelgan;
aqui en las entrañas de un pecho deshabitado,
como el alma purpura de una eterna mirada diafana.