Caminado por este sendero de piedras toscas el musitar de los
pájaros y la procesión que no se detiene, a lo lejos está tu rosa roja,
brillando siempre en esta nueve estelar de rojos amaneceres, de sangrientos
finales que no terminan de cobijar la tierra...
Ahora amor... ámame en medio de la
tormenta,
Deja que me deje llevar por tu
sentimiento...
Inspirarme deja que sienta tus
sentimientos a atravesarme como dagas,
Has que mi sangre se congele y se pierda
en medio de la grandeza, de esta inmensidad,
De este mundo que lleva años, siempre
años, miles de años, una eternidad, en donde tú y yo siempre somos los mismos
sobreviviendo una y otra vez hasta colapsar, hasta volverá poblar este
mundo que se muere, que se deja llevar entre las cenizas del tiempo...
Piérdete conmigo,
Piérdete entre mis brazos,
Entre mis caderas.
Abraza mi cintura, desvíame del sendero,
que por pieza de ajedrez
Siempre regresare inevitablemente
el, es entonces que las piezas solo se mueven,
Se mudad de lugar... desaparecen y vuelven
a estar donde miso porque realmente nunca,
Nunca se movieron...
¿Porque tú y yo? tan solo vivimos en esta
maqueta, encerados aquí por la eternidad creando un mundo para destruirlo,
siempre es así... o no, tan solo es un juego...
Un triste juego, en donde solo la tierra
queda como polvo tirado, si esparcido por la eternidad de un cosmos limitado
para otros pero ilimitado par a nosotros. ¡O no, amor!
Ahora pásame los naipes y comencemos a
jugar una vez más...
Dime lo que vez, yo veo tan solo la danza
de la realidad, esa que se niega a ser vapor de agua,
Que tan solo salta en medio de un volcán
caliente,
Ven y deja que mis llamas te cubran, ven y
deja que mi silencio te bese en la boca,
Ven y ahora déjame ser estar aquí en medio
de la batalla final...
Ven y dame un beso de adiós,
Ven y prueba mi final,
Ven y hazme desaparecer, corta mis alas,
de vuelo ardiente
De atmosfera hiriente, de tanto
dolor.

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