Mis
ojos no podían creerlo, un mundo
nuevo se abría ante mí,
Y
por primera vez sentí lo que tal vez los conquistadores han sentido,
Descubrir
un nuevo mundo y conquistarlo, penetrarlo, amarlo,
Hasta
fundirme en él.
Pues
aquí podrían vivir todas mis criaturas, seres creados igual a mí,
Pues
no existe ser más cercano a uno que el de su propia imaginación,
Aquí
podía yo crear toda clase de seres, bellos, horribles, amorosos,
Divinos,
celestiales o demoniacos, podrían surgir piratas, duendes,
Hadas,
Mitos y leyendas, tragedias y comedias.
Fue
entonces que encontré mi propio mundo,
Un
mundo que si entendía a mis criaturas fantasiosas,
A
mis amigos imaginarios, a mis leales corsarios,
En
donde cabía mi infancia y mi adolecía, mi niñez y mi ser adulto,
Y
en sí, todos mis sueños…
Esos
sueños de tratar de hacer justicia, de darle libertad a la libertad misma,
Y
de abrir por primera vez la caja maravillosa de mi corazón.
El
cine, mi gran pasión, mi verdadero amor, lo que más deseo hacer en la vida,
Mi
vida, mi yo, mi ilusión, mi verdad.
La gran pantalla se encuentra frente a mis ojos,
Alrededor
una serie de filas y butacas ordenadas,
La
alfombra roja que cubre la escalinata,
Y
en la entrada el olor a miel azucarada y palomitas de maíz,
Aquí
en este lugar de magia y ensueños,
Encontré
el amor por primera vez….
Sí, el más puro amor y la más grande
de mis pasiones y mis sueños,
Aquí,
sentado frete aquel espectro de colores en movimiento,
Me
descubrí a mí mismo sin querer cerrar los ojos,
Y
así, en pleno éxtasis y eufórico deseo,
Lo
supe por primera vez, ese era mi primer amor….
Las
luces y sombras que se mezclaban
Entre
esas imágenes que me conformaron y formaron en mí
El
Locus amoenus, de mis más epicúreos anhelos de libertad.
Así
fui diseñando una y otra vez mis propias películas en mi mente,
Las
escenas que las conformarían y los guiones que crearía,
Aquí,
sentado frente al aroma…. Que solo una sala de cine puede tener,
A
mi corta edad, supe lo que era vivir, la pasión
me invadió y el deseo
De
poder trasmitirle a otros mi gran hallazgo.
Mi
gran encuentro con una realidad alternativa,
Diferente
y magina, inimaginable y fabulosos,
Pues
era esta cuna sagrada la fuente eterna,
El
manantial jugoso, la casa perpetua,
La
piedra filosofal, el vellocino de oro.


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