Los pétalos de tu boca son el emblema de mis pretensiones,
A ellos les canto mil canciones de un acorde cada uno de ellos,
Y en esos saberes añejos, escondo los delirios más viejos
De mí abatido y fatigoso corazón.
Mas tus labios son corazas, son la avidez bien amada,
De animales salvajes y silvestres que quiero desentrañas,
Pero el choque taciturno, es encuentro, es deshielo,
Y tus ojos negros y profundos me invitan de nuevo a soñar.
Yo me deslizo entre tus curvas y bebo de tu néctar de jazmín,
Y me arrojo a tus brazos, como un pedazo de papel al viento,
Con la certeza y fantasía de que algún día volare,
Así tu encuentro es furtivo y presuroso
Mas como en toda aventura, yo me dejo llevar.
Y disfrutando de este encuentro,
Yo me prendo de tu cuerpo y recorro las estrellas,
Me oculto entre tus senos y habló con tu pubis,
Me diluyo entre tu sombra y me sumerjo entre tus pies,
Te penetro con mi pene y te hago musitar.
Luego el tiempo pasa lento, yo te abrazo y te muerdo…
Me refugio entre tus senos y adormezco mis deseos,
Me convierto en un feto y reposo junto a ti.
Hasta que el alba nos encuentra bañados en sudor,
Entre sabanas de seda hacemos el amor,
Este acto de deseo, tan carnal tan somero,
No es para mí más que el encuentro de dos cuerpos
Que se aman y se dejaron llevar,
Por la calentura sin tiempo, por el tiempo sin ardor,
Por el ansia el desvelo, gozamos del amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario