Entre las tinieblas y tú, un mar de rosas insertadas,
Una pintura rupestre enmarcada en un cuadro de Siqueiros,
Un abismo de oquedades y de copas de láudano.
Entre las tinieblas y tu, unas granadas maduras y rojas,
La risa de unos niños jugando en un bosque oscuro,
La soledad y el color gris opaco más profundo,
El sol, la tierra y la nada existente entre ellos.
Entre las tinieblas y tu, la ciénaga de un pantano infinito,
El olvido sin recuerdo y sin rencuentro,
El pasó del tiempo sin momentos vividos sino muertos,
La eternidad coronada de espinas y flagelos.
Entre las tinieblas y tú, el alma rota de una geometría desenfocada,
La luz oriunda que se mezcla en la mañana,
La insensatez y la locura demencias casi hermanas.
Entre las tinieblas y tu, la inspiración colapsada por una tarde soleada,
El ser empapado de dudas y preguntas,
La nada coexistente de una filosofa casi muerta,
El libro que se llevar a un viaje y no se lee.
La erupción de un volcán que nadie escucha,
El viento que forma un torbellino en el desierto.
Entre las tinieblas y tu, el lenguaje de un idioma no existente,
La garganta sin cuerdas bucales para hablar,
La deuda del banco mundial de comercio,
Las matemáticas sin números ni signos,
El más allá sin lugar,
Y la sangre de nuestros muertos sin colar.
Entre las tinieblas y tú, no existe nada,
Nada más que la vacuidad.

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